viernes, 15 de abril de 2011

UN AMANTE MULTITASKING


-          Justo ahí en la fiesta innombrable comencé a caminar por esos pasillos azules y violetas de aquellas luces neón en las que los dientes lucen mas blancos que la misma perla, caminando entre la alborada el ruido hacia que mis ojos permanecieran quietos, con el único objetivo de cruzar toda la masa  acumulada esa noche de disco y ántrax, sabía que mi inquietud vaga y juvenil me había orillado a estar ahí, sin embargo en alguna parte de mi caminata concluí que esas noches son realmente las que propician un alter ego en la experiencia individual.
                                                                                                                
Llegue a la barra coctelera, la bartender sonrió y limpio un vaso, se acercó y en tono suave me dijo.

-          He pillao chicos más niños que tu, y muchos de ellos no saben que hacen aquí, solo disfrutan, ¿qué carajos hace un chaval aquí como tú?.


Inmediatamente noté su acento gallego, bueno en ese momento no quería decirle que si era gallega, pero créanme andaba muy pasado de coctel esa noche. Minutos después me acordé que la palabra era Española.
Le pedí una cerveza azul, ella acomodo un vaso al que le vació un poco de tequila, algo de ron, un poco de Jamaica y una cerveza completa, en el interior del vaso un pequeño aditamento que soltaba como la tinta de un pulpo, casi un perla negra refinado. Lo bebí de un trago, ahora por fin la seca había desaparecido, el beat era intenso y excesivo, mis pies coordinaban lo que querían y yo le había dado la espalda a la española más sabrosa de toda España.

-          Oye, ¿ eres barman o barwoman?

Si, de  verdad, los hombres tenemos la gran virtud de decir en momentos inesperados pendejadas inmemorables.

-          Soy lo que tú quieras que sea esta noche chaval.

La imaginé vestida de látex naranja con una zanahoria en su mano izquierda y un cono de leche en la otra, caminando por el pasillo de la iglesia de mi madre provocando al Sr. Cura.

También la imaginé tocando la batería de la banda de trashmetal mas importante de todos los tiempos, devorándose el cabello mientras hacía llorar el tambor.

Pero lo más espectacular fue imaginarla tomándome del rostro y besándome lentamente hasta llegar al cuello, morderme y dejarme en la barra de esa fiesta dudosa.

 La música cambió, los bajos pandearon mi corazón, el enfoque era distinto, mis tímpanos retumbaban ante la enigmática rola de fondo, y ella ahí sirviendo tragos imaginando lo que puede pasar por la mente de un “chaval como yo”.

-          Chaval, quisieras, soy un hombre, un verdadero dragón, capaz de llevarte a 14 orgasmos sin parar ida y vuelta, de cabeza y con fichas en las rodillas mientras te orinas de placer.

Fue ahí cuando volteó, escuchó mi pensamiento, lo saboreó y seguramente está diseñada a soportar tal delectación.

-          Anda prueba esto, si con lo de antes piensas tonterías, ahora vivirás realidades.

Nunca he sido del tipo filosófico, mentalista, metafísico, psicológico o espiritual… ni hippie ni nápster, fuck! Siempre confundo el napster con lo hipster.

Yo era de esos niños que bullyaban en la primaria, armaba palabras con las pastas que hacia mi madre, hijo de una madre soltera… pero cabrona!

Era un niño sin dramas ni problemas, mi único escaparate eran las letras, si las letras.

Terminé de un sólo trago su bebida amarga, recuerdo que al lado mío un par hombres discutían sobre la capacidad de reinventarse, a mi lado izquierdo estaba una mujer fumando, mirando a un par de mujeres bailando, enfrente de mi ella, tan perfecta, de sonrisa única, de cabello largo y ondulado, de pechos nobles, …. Hermana perdida de Laura Doré.

-          Entonces que chaval, hoy bailaras, dormirás o te follaras a alguien?

-          Hoy me bailas, te follo y me duermo a tu lado barwomantender!!!

-          JAJA, ahora si … vale, espérame 3 horas.

Mis palabras son rectas y directas, el 90% resultan odiosas y el otro 10% incomprensibles, así que me quede ahí esperándola, casi como aquel que espera a su teibolera en la mesa quintilliza de los amigos de prepa.

Aprecié que muchos bailaban besándose y otros se besaban sin bailar, que las mujeres prefieren hablar que el manoteo,  que confunden el concepto de fiesta con terapia emocional, estadísticamente comprobé que por cada 5 mujeres bellas existe  una gorda, ella era quien tenía que soportar sus desplantes hacia los hombres, y escuchar como es de miserable la vida de su amiga la sabrosa.

-          Carajo, ubícate, cualquiera de estos sería capaz de tirarte esta noche sin condón, de llevarte a tu casa o pagarte la cena, y tienes problemas, veme a mí, tengo que aguantar el dolor de unos tacones solo para verme más alta y delgada, el sudor de mis lonjas mojan la blusa trendy que me obligaste a ponerme y me cago de hambre, entiendes muero por unos tacos de pastor con queso, y tengo que soportar que te pongas ebria con 2 cervezas.

Jajaja bien pensado gorda, eso especulaba yo, claramente leí su pensamiento pero ella sólo abrazo a su amiga, y con un trago a la copa dio por sentado que otra noche tendría que ser terapeuta.

Ya la música era como de tetris vs. Megaman y Dr. Mario y el juego de carreras en donde los topes eran como hoyos negros y por alguna extraña razón pasaba superman volando.

-          Chaval, listo, vámonos.

Caminó frente a mí, recogió una chamarra café que combinaban con esas botas afiladas y vaqueras, el pantalón justo ahí, en el filo de la cadera, recogió con una pinza su cabello y envolvió en si su cuello, me tomó de la mano y salimos al estacionamiento.

-          ¿Tienes coche, o nos vamos en taxi?

En esta parte ustedes esperarían que un taxi sería lo mejor para que la historia fuera bohemia, o que quizá ella echara andar su motoneta color azul pastel modelo 70, con canastilla en frente. Pero no.

Prendí mi Camaro 2011 azul, con una línea blanca por enfrente, ella se subió, admirando la belleza por dentro, tocando la piel de mi lujurioso automóvil, justo ahí, tenía que dominar el ambiente.
“The Octopus Project” canción numero 128 de mis 16gb en el camaro sound system, “Porno Disaster” era la canción.

Apenas unas cuadras recorrimos cuando me tomó por sorpresa, comenzó a besarme la mano, hasta subir al cuello, y yo aceleraba, ella también, desabrochó mi cinturón oxidado y viejo, sacó de ahí mi sexo, comenzó a degustar del veneno y yo simplemente apretujaba el volante, parecía que mi camaro comprendía la situación, avanzaba por las calles deslizándose como ave fénix, motivando a sonámbulos solitarios.

Canción número 329, “Nidocin” de  Flying Lotus, el beat era majestuoso, ella se quitó su chamarra, la blusa, e impido mi mano del volante, obligado la puse en sus pechos otorgando un profundo placer, me guiaba a desnudarla, hasta que solamente sus botas vaqueras quedaron, me monto, se subió, se lo colocó, yo sólo veía luces pasar.

-          Métela recio chaval, y acelera hasta que el placer nos detenga.

Una y otra vez ella montaba, ella mandaba, yo veía luces pasar.

Era elocuente con sus movimientos y su manera de tocarme, de besarme, todo encajaba, hasta con mi pene había comunicación. Esto comenzó a irse más de prisa, yo no me la estaba cogiendo, ella me follaba con tal enojo y rebeldía, mientras en movimientos circulares destrozaba mi falo, yo aceleraba, no sabía de semáforos, de aduanas, de curvas, de topes, de nada.

De pronto noté las luces azules y rojas de fondo, sabía que un maldito reten tenía que cagar mi noche, le dije que se bajara, que nos iban a multar, ella no hacía caso, me ignoraba, ahora si me sentía usado.

-          Cógeme chaval, cógeme, que los polis vean lo que hace  tener un camaro.

Y así fue, sin vergüenza alguna pase por el reten y mientras veían un coche hermoso, pocos notaron que adentro venia moliendo una vagina seductora, y como un gran artista en caravana abrieron paso al chaval follador, de pronto el calambre mala onda, el espérame, espérame, el no, no, no, y ella, el aaah, ahhh!

-          Me vengo Tío, me vengo, aaa súbele a la música , acelera, muérdeme un pezón, sóplame, quítame el cabello del rostro, levántate, hasta el fondo

-          Puta madre que te crees que soy un Chaval Multitaskiiiiiiiiiing!!

-          yaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!! Aaaaaaaaaaaaa! Chavaaaaaaaaaaaaaaaaaal, ….

-          Tía, digo tu, gallega… me vengo….!!! Aaaaaaaaaaa, auuuuuuu, fff! Fff! Aaaaaagrrrmmm!! Aaaa su puta madreeee!...

 Ella se quitó de encima, tomó sus cosas y me dijo:
-          Bájame aquí, ¡que te detengas coño, ! …. Maldita sea, eres un pendejo pedazo de mierda!
-          Espera, que sucede, tranquilízate… ¿No te gustó?
-          Mira pendejo, puedes decirme Puta, zorra, perra, pero Gallega tu madre.
-          No mames.

Canción 1 “Bienvenida a Tijuana” Manu Chao, el gallego mas pacheco que conozco.










domingo, 10 de abril de 2011

Recuerdos de un Mafioso

CAPITULO 1
Cuando inicia mi Duda.

Hoy son de esas noches en las que me siento un gran mafioso italiano de nombre Nino Salvatore camino por las calles con un traje Yves Saint Lauren perfectamente ajustado de color café, con unos zapatos ligeros de gamuza del mismo color, la camisa era estrictamente rosa, mi aroma de bosque mojado sopleteaba las miradas de ciertas victimas del aburrimiento marital, mi mano izquierda siempre iba dentro del pantaloncillo apretando la cacha de un pequeño revolver negro, al pendiente de mis enemigos siempre ocultaba mis ojos frustrados muy por debajo de unas gafas semioscuras, mi principal ventaja era que tenia mucha seguridad a pesar de cualquier circunstancia, analizaba y observaba detenidamente a cada persona, me programaba y disfrutaba del día.

Toda esta transformación la obtuve de mi padre, el viejo Nuno Salvatore quien a pesar de ser uno de los mejores médicos de la región solía tener debajo de aquel departamento una gran bodega de vinos importados, listos para su comercialización.

Recuerdo de niño cuando Betoni Marieta platicaba en el cuarto de reunión de los amigos de mi padre, el era de esas pocas personas que lograba hacer reír a mi viejo, de verdad que lo hacia reír y yo ahí mirando por la rejilla del cuarto de estudio me preguntaba ¿que era tan especial que lo podía hacer reír?, y yo era el único en la familia que sabia que mi padre sonreía de vez en cuando.

Todos los trucos y manías las aprendí de los viejos, desde frustrar a una mujer hasta vender ilusiones.

Por lo regular todas las tardes de mi adolescencia me la pasaba caminando por las calles de mi barrio, disfrutaba hacerlo en época de calor, el viejo barrio evocaba un verdadero horno pero también tenia ciertos escondites en donde un árbol refrescaba, solía sentarme frente de la casa de los Thompson una familia estadounidense que por alguna extraña razón vivía en el barrio mas italiano de toda la ciudad. En esa casa Sally, la niña más rubia que en mi vida había visto era objeto de mi enamoramiento juvenil, ella solía salir a caminar con un perro, comprendía que el uso de esos pequeños pantaloncillos iba en contra de la elegancia italiana de mi barrio.

Todo mundo conocía a mi padre, a excepción de yo, sabia que por algo muy extraño todos estaba a los pies de mi viejo, pero no precisamente por su amabilidad, en esa tarde el me subió a su automóvil un Lancia Appia Motor V4, culata de aluminio color blanco exquisito aperlado, ese automóvil convertible era maravilloso y únicamente lo sacaba los domingos y exclusivamente lo utilizaba conmigo, recuerdo ese día en el que fuimos al centro de la ciudad, recorriendo el camino mi cabeza no dejaba de pensar en tomar unos lentes semiscuros de mi padre, los veía una y otra vez de pronto su mano los arrebató y los acerco a mi, asentando que los usara, mi padre nunca fue muy conversador, mas bien era de esos que con una sola línea podía hacerte sentir el ser mas ignorante del universo.

- Recuerda estos lentes siempre protegerán la enorme cara de imbecil que tienes ahorita!

Tampoco era muy cariñoso.

Aun así esas gafas era sensacionales acompañadas en mi rostro en un coche convertible en el centro de Italia dalo por hecho que las bellezas mas significativas de la región voltearían a ver a un viejo y a su heredero.

La visita fue para presentarme al sastre Antonio Saint Cantoni Laurent Un hombre elegante de pies a cabeza, intacto, perfecto, justo, amable y con un gusto excelso, el tomo mis medidas y dijo:

Vaya mira aqui tenemos a un italiano con gustos exigentes.

El primer regalo que había recibido de mi padre fue un traje de Antonio, unas gafas, un perfume, algo de dinero y una nota que decía.

- “Anda es tiempo de que demuestres el honor del apellido”-

Esa noche sentía el poder en mí, lo vivía, lo explotaba, caminé y caminé, las miradas eran únicas y exactas, justo en la puerta de los Thompson toque el timbre, en ese momento salio el Sr. Thompson, me miró y solo dijo

-¿Si?

- helado, rígido sin saber que hacer solo se me ocurrió
- Vengo a ver a su hija. Sally.

El sólo cerró la puerta y yo me di la vuelta, de pronto, ella salió y gritó mi nombre, esa noche decidimos conocernos, demostrar mi elegancia, mi caballerosidad, las calles italianas parecían pequeños circuitos al lado de mi rubia, sus ojos derretían el sentido del amor, evocaba en cada minuto la idea de querer besarla sin haber besado, de tomar su rostros y llevarlo a mi, pero hasta ahora nadie me había enseñado a no ser cobarde.

Un automóvil, el elegante Lancia Flaminia de mi padre se orilló ante mí y Marco el chofer de mi papá bajó la ventanilla, con la mirada me controló para que subiera al coche, sin decir nada recorrí el camino en un largo silencio y a su vez coraje por dejar a la mujer mas bella de la perfecta Italia.





viernes, 1 de abril de 2011

Para eso esta Bandamax



Hoy al finalizar mi día de trabajo tomé mis cosas y agarré hacia el templo de las revistas ahí a ese lugar que cuando el tecolote canta, café te sirven, no se si sea tecolote, búho, o algún tamagochi intelectual, el chiste que en samborns podría pasarme horas hojeando revistas, apilando estas mismas y al final hago un filtro para llevarme lo mas selecto, por lo regular escojo  1 de cada categoría.

  • Música
  • Cine
  • Diseño
  • Moda
  • Arte
  • Política
  • Sexys
  • Fotográfica.

Después de pagar y que el cajero me pregunte si necesito algo mas o quizá tiempo aire, ¿Como ejercer presión para que el cajero te pregunté si necesitas tiempo aire en tu celular?, joder, será buena la comisión, en fin, para desprestigiar la telefonía ya esta actuando las desprestigiadas televisoras.

Ya regresando a casa, mirar lo que había comprado, acomodar mis revistas en mi colección del WC, mi templo, comienzo a pensar lo difícil que es ser leído, escuchado y respetado, tal vez  podrás ser parte de algún boicot virtual, o algún personaje que se hizo famoso en youtube, pero de ahí a generar respeto en el mass media es otro bisne, (si, así escribo negocio), a eso leía nombre de bandas que no conocía, e inmediatamente buscabas sus myspaces, videos, referencias, noticias, y en ese mundo ya existían otros fieles seguidores de culto de esas exquisitas bandas de rock, y prontamente me hice fan, tal como lo dijo el warpig en un podcast “los fans de todo”,  y me volvía parte de esos fans de todo, perdiendo algo de mi identidad y comenzaba a presumirlos en las RS, y de pronto ya varios “me gusta” y de pronto ya la había cagado, no me podía quedar con el secreto, con mi particular gusto  por algo, disfrutar eso mío que había encontrado.

Y al final de todo ese proceso, terminé de escuchar  el nuevo disco de Elan “Regular Weird People”, que a mi gusto este rock y sus letras están en un sentido mas relajado y menos pretencioso, como si masticaras un chicle picoso de ese que suelta una pulpa de tamarindo y sabes que esto se va a poner mejor, las guitarras suenan a que Jesus Cristo tomó su Harley y viene a madrear a satan en algun bar de la carretera 666, todo acompañado de una naturalidad rockera, pero tampoco quiero ser de los wanna be´s de Telehit críticos musicales, justo aquí algunos riffs me orillaban a pensar, ¿Y que va a quedar al fin del mundo?, toda esta música por descubrirse, todas estas bandas por popularizarse, todo lo ya existido, ¿Quién se lo quedará?, y mientras me concentraba en hablar de rock ya que mi hija se arrullaba con cantos de delfines pachecos yo quería encontrar respuesta a la ilógica mas transversal del universo, ante el fin del mundo, ante el fin de la música, ¿que llegará al cosmos?, ¿que planteara otra galaxia musical?, y tal vez últimamente las revistas de música hacen sus reseñas musicales, te indican donde encontrar la música de estas nuevas bandas, pero creo que el mayor problema de estas mismas revistas es que contratan críticos musicales y se han olvidado que el mundo esta por terminar y necesitamos gente que evoque, que te lleve, que te describa, que te narre que te incite a escuchar música, no a perjudicarla, para eso existe Bandamax.