sábado, 4 de marzo de 2017

El día que todo se movió

Hoy fue el día en que decidí tomar un gran taller que se manifestó ante mi existencia hace un par de semanas, el nombre del taller se llama “Lectura de Registros Akáshicos”,  busca leer toda la información que tiene nuestra alma para encontrar respuestas de nuestro pasado, presente y futuro, ( lo resumo de la manera más sustanciosa).

Sin duda alguna algo extraño está sucediendo muy dentro de mí, ante este periodo de transformación y sanación emergen distintas personalidades que han de romper con el paso de los días para descubrir la verdad de mi persona.

Hoy desperté muy temprano, eran las 5 de la mañana, y es que desde mi cambio de vida, ya es mi nueva hora de disfrutar la mañana, como era sábado decidí dormir un poco más y aunque era difícil conciliar el sueño, las sabanas azules y mi edredón rojo se aferraron a mí con tanta fuerza como si en realidad no me quisieran dejar ir. De pronto las campanas de la iglesia comenzaron a sonar, los pájaros llegaron a mis ventanas, la luz fuerte de un sol vibrante atravesaba todo mi edificio hasta llegar al último piso de mi nueva habitación. Me levanté de la cama, siempre consciente de que sea con mi pie derecho, fui recogiendo cada una de la ropa que estaba tirada alrededor del suelo, limpie mi nuevo apartamento y tomé la decisión de ir a desayunar a un lugar especial. Siendo muy temprano encontré un buen espacio para estacionarme, la fila de la gente era enorme y yo simplemente esperé mi turno, encargué desayuno para mi equipo de trabajo. Julio ya estaba esperándome con una cara quizá cansada o angustiada nos pusimos a platicar en la banca que esta frente a la barbería, esperando a que llegará Corne pues el traía la llaves. Un cliente ya estaba esperando; miré a Julio y le di el almuerzo, por un momento pensé en mandarlo por unos jugos, eso hubiera hecho el viejo Marvin, en ese momento decidí ir yo por ellos,  pues;    ¿ por qué tenía que ordenarle algo?,  compré  2 deliciosos jugos de naranja y le compartí que un día anterior me había hecho un nuevo tatuaje, el “Don León de Magia” así le puse, pues en todo mi brazo lleva un escudo que protege de ahora en adelante todo lo que mi nuevo ser quiera dirigir , y hacia donde quiera ir. El simplemente rio y le gustó mucho.

La mañana se fue rápida , y me despedí pues mi curso iniciaba a las 10 de la mañana, caminé alrededor de 6 cuadras, con una mañana extraña, bastante dual, como la vida , como la existencia en este planeta,  mientras recorría las calles imaginaba que alguien de cabello dorado iba conmigo a mi lado, sonriendo y emocionada porque había sido invitada a ese curso tan interesante, ese gran consuelo me acompaño durante las 6 calles, hasta llegar al lugar de reunión y saber que nuevamente era yo mi absoluta soledad el que se confrontaba otra vez.

El taller fue intenso, lleno de energía pero sobre todo invadido de preguntas y grandes respuestas, así por varias horas hasta llegar la salida a comer.
Regresé a mi nuevo hogar, pero antes pasé al negocio, todo estaba en orden, no lo hacía con el fin de ver que todos trabajaran lo hice con el objetivo de llegar ayudar pues era 1 hora y media de receso,  no ocuparon de mi ayuda,

Compré algo rápido para comer, una empanada de jamón, le puse mucha salsa y eso fue lo que provoco que se deshiciera por toda mi playera, tuve que regresar  a cambiarme, en el camino de r fui por un helado de nuez, pues dicen que la nuez te vuelve más inteligente,  antes de comerle a mi helado me detuve en el puesto de los churros , esos churros que son bañados en azúcar, siempre que voy a la alameda ese puesto está a reventar, pero curioso esta vez no había más que una sola persona, lo que me daba oportunidad de no tardar mucho, pedí únicamente $10 pesos, que si mal no recuerdo fueron casi 7 trozos de churros en una bolsa de papel estraza café. Avance unos 20 pasos y me senté en la orilla de una banca verde y larga, yo solo, sin nadie a mi alrededor, excepto una familia que me miro extrañamente y lo digo por que observaban como cortaba un trozo de churro y lo hundía en mi helado de nuez, imitando un viejo platillo que tiene por nombre “consuelos” estos mismos los conocí en  la ciudad de México una tarde después de haber comido mariscos en el mejor y mágico lugar de esa ciudad, justo en el 2º.  Piso en una esquina me incliné hacia abajo para vivir el mayor de mis recuerdos, un beso que se adentró hasta mi alma y lo digo porque después de esa dulzura fue que descubrí ese postre en el famoso Mercado Roma.

Y así continúe mordiendo el churro y embarrando el helado, así como en un ejercicio de meditación y concentración, así como en un espasmo de lucidez y melancolía, hasta que mi helado se terminó pero el consuelo jamás llegó.

Avance las 3 calles que me faltaban, me senté en la banqueta antes de iniciar la 2ª. Parte del curso, dieron la indicación de que era hora de comenzar,
Descubrí en esa 2ª parte muchas cosas sobre mí, y respuestas que me eran difíciles de amortiguar, en la dinámica de uno contra uno, la persona que toco leerme fue contundente y dijo nuevamente las mismas palabras que rebotaban en mi cabeza sobre aquel correo electrónico “Amate hasta que lo único que emane de tu ser sea luz “.

Al concluir la maestra se acerca y me dijo esto es para ti, me dio una imagen que ella dibujo, y es llamado “El Ángel del Amor”.


El curso termino y caminé nuevamente 6 calles bajo una oscuridad y un frio doloroso, justo antes de llegar a mi destino respire tan fuerte que lo único que pedí en ese momento, es que Estés Bien, Feliz y en Paz. 

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