viernes, 17 de diciembre de 2010

ANECDOTARIO


Comúnmente por las mañanas acostumbro caminar directo al baño, ¿quién no lo hace, una tradición fortuita es mi buena digestión matutina y el adiestramiento estomacal que tengo para hacer del baño a la misma hora todos los días, una vez ahí sentado diviso el anaquel para tomar una revista, la cual llevo casi 1 semana de leer pues es el número más extenso de GQ como un especial navideño, y como no va a ser especial si trae a Jessica Alba en la portada.
Después de todo el ritual matinal enciendo mi automóvil y los 2 minutos que me tomo para calentar el coche, los llevo a mi pensamiento, agradecer mi despertar y el que en el transcurso de mi dormir nocturno no haya recibido ninguna mala noticia.
El proceso del manejar por las mañanas es unos de los protocolos mas introspectivos que el ser humano puede tener, el contacto entre el volante y la ventanilla hacen que observes, analices, pienses, sueñes (de ahí bastantes choques tempraneros) , ese poder de controlar la velocidad, el ambiente, la sonorización de tu viaje, es único e incomparable, puedes observar en un  semáforo aquellos que llevan la lagaña galante a la oficina, o mejor aun, el copete matador de alguna maestra o secretaria burócrata, los microbuses en una desesperación precaria de seguridad, la señora que en el boulevard del vips siempre trae una receta medica y seguramente es para meterse un poco de piedra o mínimo comprarse un canuto de mota, los niños corriendo para llegar antes de que cierren la escuela, algunas manos pidiendo el tabloide mas amarillista, psicolimpiaparabrisas que en un agandalle se suben al coche del que todavía trae el bostezo de león, o apenas están reactivando las sinapsis neuronal, los polis están echando tamal y atole, los tiburones tirando jeta como si sus vehículos fueran solares, nunca falta el culero que no cede el paso porque lleva prisa, el incívico que se pasa el semáforo valiéndole  madre el color que sea, la mujer que apenas le agarra la onda a la caja de velocidades del chevy y se mete como aprendiz de Toreto en tu carril sin avisar, sin prevenir, ¡vaya!, sin sacar la lengua.
Y mientras la ciudad comienza con todo el sistema social desesperante de las mañanas, se que mas adelante ahí bajando el segundo puente de constituyentes se arma un primoroso desmadre, entre compradores, vendedores, tráiler, microbuses, coches, taqueros, tamaleros, es decir,  tu cualidad de gandula debe de hacerse notar si quieres librar el cuello de botella que se origina ahí.
Una vez llegado a mi destino, me llega la tristeza de que esos  25 minutos de viaje se han terminado, se que hay quienes gozan de 2 horas, o aquellos que una manifestación, choque o cualquier incidente les retrasa su llegada, pero aquí en Celaya aun con el artístico tren que rodea el centro de Celaya tenemos tiempo  o pretexto para no llegar tan tarde a la chamba.
Después de lo previamente narrado me doy cuenta de que lo que mas gozo en las mañanas no es venir a trabajar, ni siquiera el chocolate de Doña Rita que diariamente me da para calentar temperamento, ahora aquí escribiendo me doy cuenta de que pasamos la mayor parte de nuestra vida con los ojos abiertos pero con la mente dormida, 25 años de nuestra existencia estadísticamente dicen que son los que el ser humano se la pasa durmiendo, un cuarto de siglo jetones, y los que restan se pierden en cosas que no entran en el baúl de los recuerdos, hace poco el Sr. Mota en su columna escribe algo sobre la longevidad y como nos encanta doparnos para combatir alguna enfermedad y provocar que nuestra existencia automáticamente no se prolongue, llenarnos de maleza, de rencor, de malhumor de culeradas con la gente, y así pasan los años, dejamos que la rutina sea aburrida y a veces ahí en la rutina existen grandes detalles que dominan el furor de un buen día, seguimos, admiramos, idealizamos a los demás, y mientras nosotros dejamos de gozar el verdadero placer de un buen cake mañanero.
tiburon.-Manera de decirle a los transitos.(segun yizuz)

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